Reencuentro

Después de 5 años volví a encontrarme con un amigo que, cuando se recibió, volvió a sus pagos. Él es una persona muy especial para mi, con un sentido del humor fantástico. Es de esas personas que te hacen reír hasta en tus peores días, que te escuchan, aconsejan y hacen pensar. Pero no sólo eso, sino que también forma parte del grupo de los incondicionales, sin importar la distancia, la diferencia generacional o cuanto tiempo haga que no hablamos.

Lo conocí en la pensión allá por 2004…era el más viejo de todos los que vivíamos ahí, y a pesar de eso se unió a nosotros, los pendejos, de una manera auténtica. Nunca pesó sobre él el tema de la edad y siempre nos consideró pares. Cuando se recibió, en 2005, regresó a su ciudad natal y dejó un gran vacío en los que quedamos. No sólo por ser una gran persona sino porque era un referente para todos.

A pesar de habernos mantenido en contacto vía chat, mail y últimamente facebook, lo extrañé. Pero hoy sentí que los años no habían pasado; que seguíamos siendo (él, F, P y yo) el mismo grupo, con el mismo entendimiento y complicidad de siempre.

Lo bueno de su visita es la reunión del grupo entero, son las ganas de compartir, las charlas plagadas de anécdotas y sonrisas (y también de nostalgia), la certeza de que a pesar del paso del tiempo, la amistad se mantiene intacta. Y esa, es una de las cosas que más feliz me hace.

¿Uds. viven/eron situaciones parecidas? ¿Les ha tocado despedirse de gente cercana y después de algún tiempo reencontrarse y sentir que sigue todo igual?

  1. puf, tengo casi la certeza de que vivimos en la era de los afectos a distancia! No porque antes no haya existido sino porque las posibilidades de seguir formando parte de la vida desde lejos eran mucho menores.

    Me pasó. Me pasó de distanciarme (o tener lejos) de las personas a las que quiero, me tocó reunirme con algunos a sentir que el tiempo no pasa y que crecemos igual aún con km de por medio y también me tocó (tanto menos, por suerte) de reencontrarnos para descubrir que no quedaban ni rastros de esa afinidad.

    Es una sensación devastadora pero, te digo, pone perspectiva de manera inexplicable!

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