Ay, transición, transición

La finalización de cualquier etapa siempre implica un duelo. No solo porque es algo que se termina, sino porque como consecuencia experimentamos muchos cambios. Y si bien éstos generan una infinidad de temores, incertidumbres y angustias, también traen aparejadas nuevas oportunidades, nos dan la posibilidad de crecer y de seguir avanzando.

Supongo que cada persona transitará por los cambios de manera diferente, sin embargo yo debo confesar que a mi, el paso de una etapa a otra me cuesta mucho. Y creo que, con el paso del tiempo, esos temores, incertidumbres y angustias son mas grandes. Quizás porque tenemos conciencia plena de lo que pasa, porque perdemos la espontaneidad y la inocencia de cuando somos más chicos, o simplemente porque mientras más viejos nos ponemos, más nos aferramos a las costumbres.
La cuestión es que, la etapa de transición por la que estoy pasando en este momento me tiene mal. En primera instancia porque,la finalización de la vida universitaria, trajo aparejado el éxodo de mis dos grandes amigas, cómplices y compañeras: eMe y Amorosa. Y la verdad es que las extraño horrores. Me siento sola y no porque no tenga más amigos, sino porque con ellas estábamos en la misma.
En segundo lugar porque, a pesar de mis proyectos, no soy ni estudiante ni trabajadora. Estoy en esa zona gris horrible y no se por cuánto tiempo más será así. Como consecuencia, no puedo independizarme y empezar a vivir mi vida adulta más plenamente.
Por otra parte, parecería ser que toda la gente que me rodea está ocupada menos yo. La mitad va a la facultad aún y el resto labura y tiene horarios que cumplir, por lo cual mi sentimiento de soledad se ahonda aún mas porque en época de exámenes o en determinado horario no puedo acudir a ellos. Además, el hecho de no tener un trabajo estable en un lugar físico determinado anula para mi la oportunidad de ampliar mi círculo social.
Y para colmo de males, mi novio se enoja conmigo porque no tengo vida social, porque soy una hermitania, y bla bla bla.

Yo se que no hay mal que dure cien años, que esta etapa ya va a pasar, y que mal que me pese voy a seguir experimentando cambios de etapas. También se que después me voy a reir de lo que escribí acá y que voy a salir fortalecida de esta situación. Pero no puedo evitar la angustia, los ataques de llanto, el cuestionamiento de mis habilidades y capacidades, y menos que menos puedo no ser apocalíptica.

Ojalá se me pase pronto. Mientras tanto les pregunto a ustedes, ¿cómo les pegan los cambios? ¿Les gustan o les cuesta superarlos? ¿Alguno los afectó más que otro? ¿Cuál?

PD: Soy un bajón, lo se! Pido perdón a mis lectores por estos post depre que vengo escribiendo! Ya voy a mejorar!





  1. Me pasaste tu link en el blog de Cata y acá estoy! Mirá los cambios suelen darme balance positivo, pero me cuesta superarlos, a veces siento que estoy a mitad de camino entre las dos orillas. El que más me pegó: la maternidad. Al principio parecía que mi vida se había derrumbado (literalmente) y resultó todo lo contrario... Hasta tomé fuerzas para abandonar mi profesión y dedicarme a otra cosa. El proyecto está en "fase proyecto" pero soy felíz de sólo imaginarlo. También crecí muuuuucho en lo personal: corte de cordón importante y no menos difícil. Pero antes de llegar a eso atravesé una depre que ni te cuento (con tratamiento médico incluído). Hoy sé que para crecer tenía que pasar x eso. Besos. Lucre PD:Voy a ir leyendo el bolg de a poco, porque me parece que está bueno

  1. Acabo de descubrir que cumplimos años casi el mismo día, el mío es el 13 (geminiana orgullosa de su condición)

  1. Lucre! Ante todo bienvenida. Anoche cuando escribía pensaba que esto que me esta pasando ahora ha de ser una pavada al lado de la maternidad.
    Por otra parte, te felicito por tener el coraje para abandonar tu profesión y comenzar otra cosa. Por mas que esté en fase proyecto, no deja de ser un gran logro!
    Un beso y espero tenerte seguido por acá

  1. Chicas el blog de la casada es un invento, ¿no se dieron cuenta? ni es odontologa la que lo escribe.
    La autora de la casada nada tiene que ver con su vida real, hasta tiene un blog llamado Sepan Entender y su nombre es Loli. ¿Pueden creerlo?

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