Hecha la ley, hecha la trampa

Ayer leía en el diario que la AFIP hizo diversos allanamientos en los talleres de primerísimas marcas de indumentaria por fomentar el trabajo esclavo de los costureros. Y, por supuesto, me indigné y pensaba escribir al respecto. Después me arrepentí porque dije es una cosa más del montón. Hoy, la agencia en la cual trabajo está revolucionada porque una empresa que es clienta nuestra fué allanada por la misma razón que las otras y, a diferencia de esas otras, sus directivos fueron detenidos por trata y tráfico de personas. Y claro, me indigné aún más. No sólo por la gravedad del accionar de estas empresas sino también por lo anestesiados que estamos como sociedad. Está claro que injusticias hay muchas y que la solución de muchas de ellas no dependen de nosotros sino de nuestros gobernantes . El tema es que esas  marcas cobran sus prendas a precios ridículos  y nosotros, ingenuos, suponemos que ése es el  costo que  hay que pagar por diseños exclusivos, por la marca, por supuestos productos de buena calidad que deben tener un alto costo de producción y demás. Y resulta ser que todas esas firmas (y tantas otras) están en manos de empresarios inescrupulosos que lo único que buscan es llenarse de plata a costa de la pobre gente que necesita  (y está dispuesta) trabajar para poder comer. Los explotan, los encierran, les pagan nada por mil horas trabajadas, les quitan los documentos, los hacen vivir en condiciones infra humanas y ni se inmutan por eso. Viven llenándose los bolsillos y regodeándose ante la sociedad y los medios por sus "logros", panchos en su casa porque nadie los sanciona ni les dice nada. Y nosotros, hacemos la vista gorda, y por el solo hecho de estar a la moda, no sólo pagamos precios ridículamente altos por esas pilchas que a ellos les salen dos mangos sino que también alimentamos esta esclavitud del siglo XXI.

Estas situaciones me enojan, me avergüenzan y me sacan de quicio. Me hacen pensar que estamos como estamos no sólo por la clase política que nos gobierna sino también por los empresarios que tenemos y por  la falta de compromiso como ciudadanos y clientes. Por no denunciar, por seguir comprando, por quedarnos cómodos leyendo y viendo lo que pasa, total esas cosas les suceden a los otros.

En fin, quería descargarme y expresar mi repudio.
A quien le interese saber más puede leer acá y acá.

  1. Es así... dicen que cada pueblo tiene el gobierno que se merece y, por mucho que me cueste creerlo, no me queda otra alternativa.

    Está claro que yo no pretendo que los empresarios e industriales cuiden a la sociedad, pero soy lo suficientemente testaruda como para seguir pidiendo que el estado lo haga.

    Progresismo... ja! las cosas que hay que oir.

  1. Cafecita, usted lo ha dicho. Nos vivimos quejando de los gobernantes, pero algo tenemos que ver con eso, no?
    Creo que el cuidado de la sociedad depende un poquito de todas las partes,pero el Estado es el principal.

    besote

  1. co es que los costos de cualquier tela ya sea algodon , jean ect en estos ultimos años ha aumentado mucho el precio y tambien estan las marcas truchas . es mas una remera adidas manga larga original cuasta 200 pesos y la misma trucha 45 pesos besos carlos

  1. estoy MUY de acuerdo Coqui linda!!

    {quiero confesar además que te andaba extrañando)

  1. Creo, Co, que se olvidó de enumerar una causa, posiblemente la más grave: el consumismo que ya se ha metido bajo la piel en esta sociedad posmoderna, y que nos llevan a ser marcas con patas, pagando para hacer publicidad de una marca, llevando el logotipo como si fuera una marca que nos diferencia de los demás y nos hace mejores...
    ¿Qué pavote eso de pagar para hacer publicidad, no le parece? Sin embargo mire cuántos cocodrilitos, tres tiras, y otros símbolos andan por la calle, como si dijeran que "pertenercer, tiene sus privilegios..."

    El Profesor

  1. Maca! Gracias! Y también los extrañaba! :)

    Profesor, usted lo ha dicho! Somos marcas con patas y, claramente, es el consumismo el que nos hace alimentar la exclavitud de este siglo, no?

    Besos!

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