Montaña rusa EmOcIoNaL


Mi fin de semana fue, prácticamente, una montaña rusa de emociones/sensaciones. Arranqué el jueves con la caída de mis planes de fin de semana. Iba a venir B para ir a la cancha y a un recital. Finalmente, no pudo venir y me quedé sin esos dos momentos compartidos tan preciados por mi. Bajón.
Seguimos el viernes con la pseudo visita con padre. Hacía al menos diez días que no hablábamos ni nos veíamos. El señor, después de viejo, artista. Me evita. Tiene cola de paja (supongo). Quería hablar con él pero estaba con el Gato con Botas (esa sería su novia). Angustia, nervios, nudo en la panza. Me volví al trabajo con la convicción de juntarnos el finde que viene y "charlar de algunas cositas".
Luego llegó el sábado y con él T. Llegó a media mañana, tomamos mates, charlamos, nos fuimos a las sierras a tirarnos bajo el sol a hacer nada.Nos reímos, mucho. Paseamos, otro tanto. El domingo fue igual de feliz, aunque terminó con el gustito amargo de su partida y la promesa de volver a vernos pronto.
Y después, mi sueño/pesadilla con F, despertarme con el corazón acelerado para caer en la cuenta que era sólo una mala pasada de mi psiquis. Es que a la muy podrida se le ha dado por jugar con eso cosa de que no me vaya a olvidar que en unos días es su cumpleaños y el aniversario de su partida. Puf! que pasa rápido el tiempo.

Y así estamos, empezando la semana con fiaca eterna  y un día gris pero contenta a pesar de los avatares!

::Lo mejor ¿está por venir?::


Y aquí estoy, una vez más un domingo (y un sábado) en casa, sola, con mi mate en la mano, la música al palo y con atuendos que rozan el disfraz. Mirando toneladas de series, leyendo alguna que otra novelita y sin más contacto con el mundo exterior que a través de la tecnología!

Obviamente que es un plan que disfruto y no me molesta en absoluto. Es sólo que, de un tiempo a esta parte, y salvo algunas excepciones, mis fines de semana sea han reducido a las cuatro paredes de mi casa. De repente, mi Córdoba querida se ha empezado a vaciar de mis afectos, de mis compañeros de aventuras, quedando sólo unos pocos que, cuando no están o tienen otros planes, me dejan huérfana. Y no, no los culpo. Es sólo que de repente empiezo a sentir que éste ya no es mi lugar en el mundo, que la Docta ha cumplido su ciclo para mi y que debo emprender otros rumbos.

Es así que comienzo a barajar posibles ciudades de destino, imagino como sería mi vida allí, si sería feliz y demás. Y de repente me agarra un miedo terrible, porque los cambios me cuestan horrores y mucho más cuando es tan radical. Pero, como dice Lili (mi psicóloga):  "Estás en un momento ideal para virar el rumbo. No tenes nada que te ate a esta ciudad, sos joven, no tenes a nadie a cargo, tenes un trabajo que si bien te sirve un montón no te proporciona las condiciones que vos quisieras. Y encima, siempre tenes la posibilidad de volver porque está tu hermano estudiando acá".

Y claro, yo estoy completamente de acuerdo con ella. Soy consciente de todo ese listado de cosas que enumera, pero me da miedo empezar desde cero. Y  al mismo tiempo, también me entusiasma, me da adrenalina y me seduce la idea de empezar a construir la vida que quiero en otro lado.
Por supuesto que es una decisión que vengo madurando hace tiempo ya y podría llegar a decir que casi casi es un hecho porque tengo un destino en mente y un montón de gente querida dispuesta a ayudarme y a hacerme el aguante ahí (¿se animan a adivinar qué lugar es?).

Sólo me falta dar el paso y hacia allá vamos... asique 2012 más vale que estés de mi lado!

En voz bajiiita...

Después de haberles relatado, más o menos, la que hasta el momento fue LA HISTORIA de mi vida les cuento un secretito: Estoy conociendo a "alguien".  Es muy nuevito todo y por eso no me arriesgo a decir mucho más, sólo que estoy bien, contenta o algo así. Además, le vamos a poner un nombre: T. Ah y otra cosa: me enamoré completa y perdidamente de sus manos. Tanto así que no puedo sacarles la vista de encima. Y pensé, ése es mi fetiche. Las manos de los hombres lo son.

Vamos  a ver como se da toda esta cosa nueva, la vuelta al ruedo. Por lo pronto, tuve un lindísimo fin de semana.
Sólo quiero decir dos cosas que hacen que Lili, mi psicóloga, vaya a tener que ayudarme a solucionar:
1) T, en muchos aspectos, me hace acordar a F. Eso me asusta. Casi casi me vuelve loca.
2) G, justo esta semana que hablé de él acá y que lo vi a T, se le dio por el cariño! Sexto sentido???

Love at first sight II


Continúo con la historia de G, aquella que empecé allá lejos y hace tiempo acá.

La noche que lo conocí la tengo grabada a fuego en mi mente (salvo algunas lagunitas propias del estado de embriaguez que tenía,ja!). Llegamos a su departamento y eran todos hombres. G y sus amigos, esos que yo heredaría y llegaría a tomar como propios; a adorarlos.
La cosa es que pegamos onda de entrada. Estuvimos bebiendo brebajes macabros (como le decían mis amigas), escuchando música, contando anécdotas graciosas, etc.  hasta que promediando la noche todo se fué al pasto.G y sus amigos empezaron a tirar botellas de plástico desde el balcón y yo, en un rapto de lucidez, fui a hacerlos entrar para que no nos reten. Cuestión que a G lo tuve que agarrar del brazo y entrarlo a los empujones, como si tuviera autoridad!
Luego de ese episodio nos fuimos al boliche, bailamos, nos reímos, presenciamos una pelea (en la cual yo quede en el medio y él se puso como escudo, cosa que me enterneció demasiado) y nos besamos. Como si nos conociéramos de toda la vida, como si no hubiese nadie alrededor. Esa madrugada jugaba Argentina al Basket en el mundial, asique decidimos irnos a ver el partido. Él vino conmigo a mi casa (4 pisos más abajo que la de él). A mi no me gusta ese deporte ni lo entiendo pero ya que estaba en el baile, tenía que bailar.  Cuando llegamos nos tiramos en el sillón a ver el partido y, obviamente, yo me quedé dormida de manera casi instantánea, envuelta en sus brazos. No pasó nada más que eso y fué hermoso.
Ahora lo pienso y digo ¡Qué inconsciente!. Prácticamente no lo conocía y podría haber sido un asesino serial, pero bueno...
Ese día empezó una relación de idas y vueltas, de amor mutuo, de locuras, de charlas, series, música, libros, risas, delirios, noches de estudio y chocolates compartidos. Y no sólo eso, él me enseño tantísimas cosas y me mostró otras cuantas. Eramos de hablar muchísimo y de todo. Jamás sentí vergüenza ni incomodidad, fuera cual fuese el tema del que habláramos. Siempre nos entendimos muy bien. Y lo amaba por eso. Porque me escuchaba, me entendía (o al menos lo intentaba), porque a pesar de sus traumas y de su incapacidad para decir lo que sentía o su manera infantil de manifestarlo, yo sabía que me quería de verdad, lo intuía. Siempre supe que para él era especial. Y claro, él lo era para mi. Lo amé de una manera casi visceral. Y también sufrí de esa forma cuando "nos separamos".
Me acuerdo que una mañana, unos días antes de que cada uno fuese para su casa a pasar el verano, me preguntó: ¿Qué vamos a hacer? Y no supe que decirle. Porque era todo muy pronto, muy nuevo. Porque tenía miedo, no quería sufrir.
Y así nos fuimos con la promesa de volvernos a ver al año siguiente. Durante ese verano hablamos un par de veces por teléfono y nada más. Tiempo después me dijo que no hubo un día en el que no pensara en mi, en el que no hablara con su mamá de mi. Y me morí de amor, claro.
Ahora a la distancia, puedo decir que él era mi debilidad. Daba lo que no tenía por él. Y cuando nos peleamos sufrí HORRORES. Lloré un año entero. Cada vez que me lo cruzaba en el ascensor se me estrujaba el corazón, cada vez que hablábamos sentía que no podía respirar. Nunca jamás me había pasado algo así. Ni me volvió  a pasar.

El día que dejamos de ser pseudo novios, tampoco me lo olvido más. Yo me había juntado con mis amigas del edificio (de dos pisos más abajo que la mía) y tuve que subir a la casa de él a buscar el sacacorchos. Y claro, lo invité a bajar. Estuvimos ahí hasta tarde y luego nos fuimos a casa.  Hablamos un montón y ahí fue cuando me dijo: "Co, vos sos todo para mí. Te adoro y te quiero un montón y por eso me parece mejor que seamos amigos. Yo no soy un buen tipo, soy mentiroso e infiel. No te quiero lastimar porque te quiero demasiado. Etc, etc etc." Cuando se estaba yendo, me dió un beso en el cachete y al oído me preguntó: "¿Me puedo quedar a dormir con vos por última vez?. No tiene que pasar nada. Sólo quiero dormir abrazado a vos". Y me morí. Y lo dejé, por supuesto.

Y desde entonces, fuimos amigos. Pasamos por una etapa de declaraciones de amor de su parte que me hicieron llorar a mares. Por lo inoportunas, lo tardías. Yo estaba de novia y muy bien con F y no tenía intenciones de volver a esa locura, a pesar de que todavía él era mi debilidad.

Nunca más paso nada desde esa noche de abril. Pero siempre digo que alguna vez en la vida nos vamos a encontrar de nuevo. No se porqué, pero lo siento así. G es una cuenta pendiente para mi y estoy segura que alguna vez va a ser saldada.

Perspectivas



En mi entrada anterior, Celes me dejó un comentario que me hizo reflexionar un poco. Lo que ella me decía era algo así como que siempre cuento cosas dramáticas (o las dramatizo yo) para luego, en los comentarios, quitarles importancia.
Yo lo he notado, claramente. Y me puse a pensar el porqué, y me pregunté: ¿Acaso no es natural que con el paso del tiempo (sean horas, días, meses o años) veamos las cosas con otra perspectiva? 
Por lo general, cuando escribo mi cabeza está a punto de estallar. Las ideas se agolpan para salir de mi atormentado cerebrito y plasmarse en un papel o en este espacio virtual. Y son crudas porque están teñidas por los sentimientos. Y claro, al verlas escritas, al haber hecho catarsis, me doy cuenta que nada (salvo honrosas excepciones) es tan grave como parece. Y comprendo que debo dejar de hacerme un mundo por las cosas chicas, que tengo que dejar que fluya por más que me pese.
Quizás esto tenga que ver con algo que alguna vez escribió Inés en su blog de OHLALÁ y  con lo que coincido plenamente: "Ya saben, cuando uno/a escribe está intentando poner orden, claridad y coherencia en lo que, hasta hace un rato, se nos hacía caótico, oscuro, confuso... bueno, complejo."
Al menos para mi es así. Yo escribo para ordenarme, para entenderme y darme cuenta de las cosas. Lo he hecho desde siempre, aunque en diferentes soportes. Y a veces me pongo a leer cuadernos viejos, o post viejos y no puedo creer que soy yo la que escribió esas cosas.


En fin.... ¿ustedes utilizan la escritura como modo de ordenar sus cabezas? ¿Leen cosas que han escrito en el pasado? ¿Consideran que el tiempo nos permite ver las cosas de otra manera, con otra perspectiva?


PD: Estoy MUY vaga con la escritura últimamente. Y además no tengo nada copado para contar, nada que me inspire. Pero los extraño!